|
Escrito por José A. Rey Dopico
|
|
Cuando yo era un niño, a veces sentía un cierto desasosiego antes de cerrar los ojos en mi cama. Me atenazaba no saber cómo seguir respirando con normalidad después de quedarme dormido si ya no era consciente desde ese momento de tener que hacerlo. |
|
Leer más...
|
|
Escrito por José A. Rey Dopico
|
|
Jean Michael Jarre Álbum: Revolutions “Entonces sucedió. Un gran ruido, breve pero brutal, precedió a un silencio sepulcral que se apoderó de la estancia”. |
|
Escrito por José A. Rey Dopico
|
|
«...En el mar hay tesoros y peces en el río hay arena y secretos cuando lo quisiste no salió la luna cuando no esperabas te llovieron besos...» (Oasis, Pedro Guerra) "Estabas frente a mí, susurrándome palabras al oído, mojando mis labios con el líquido de tu copa, inundando mi mente con tu imagen" |
|
Escrito por José A. Rey Dopico
|
|
Claude Debussy 1. Prelude á l'aprés d'un fuene 2. La mer 3. Nocturnes “Vio a la mujer que los llevó hasta allí, de pie, inmóvil, observando la escena y sollozando. Vio a Helena detrás de sí acurrucada, temblando, sin decir palabra. Y vio lo que necesitaba ver, no sabía si quería pero sabía que lo necesitaba”. |
|
Escrito por José A. Rey Dopico
|
|
“Por fin, la niña, nerviosa y audaz, desliza una caricia de miel sobre el pelo de mi hijo. Y el parque de cemento se convierte en campo de margaritas. Y la sonrisa de mi niño, aunque nadie la vea, refleja el color de una mañana de Reyes Magos”. |
|
Escrito por José A. Rey Dopico
|
|
“Su tez lucía del color de la nieve antes de ser pisada mientras sus ojos asustados de niño que acaba de perder a sus padres contemplaban la expresión confundida de su mujer”. |
|
Escrito por José A. Rey Dopico
|
|
« Tu piel es un suave misterio sobre un océano de espejos ardientes como tu deseo de paraísos como infiernos » (Luz contra luz, Luis Eduardo Aute) “Su tono sonaba como un susurro erótico y sus movimientos se asemejaban al de una fiera a punto de lanzarse sobre su presa. Leo comprendió que debía de zanjar el encuentro cuanto antes, a pesar de que la encontraba más favorecida que nunca, insultantemente atractiva”. |
|
Escrito por José A. Rey Dopico
|
|
“La busqué en el sitio donde me suele esperar todas las noches. No la hallé. Estaba en un escondrijo oscuro cargado de misterio. Me invadió un desasosiego atroz”. |
|
Te tendré siempre a mi lado |
|
Escrito por José A. Rey Dopico
|
|
“A menudo se sorprendía a sí mismo extrañándola hasta el dolor desde la habitación de un hotel alejado y sintiendo que su único fin insondable desde ese mismo instante era volver a oír su voz atravesando el corto espacio de aire que existe en un susurro y no desde un frío y negro auricular de teléfono”. |
|
Escrito por José A. Rey Dopico
|
|
« Nao é nenhum poema o que vos vou dizer nen sei se vale a pena tentar-vos descrever o mar o mar » (O mar, Madredeus) “¡Dios mío! Estoy en la playa, esto es desolador, siento unas ganas enormes de llorar, sólo el pudor me lo impide. La arena ha desaparecido para dejar paso a una alfombra de muerte, negra, espesa y viscosa que sigue aumentando con la aportación de unas olas que parecen surgir del infierno”. |
|
El precipicio de la mente |
|
Escrito por José A. Rey Dopico
|
|
Gustav Mahler Sinfonía nº5, 4º movimiento « Adagietto » “Supe que mi labor había terminado. Miré para el portugués por última vez. Fue una mirada condescendiente y tierna que se vio recompensada por algo parecido a una sonrisa por parte de aquel hombre desesperado”. |
|
Escrito por José A. Rey Dopico
|
|
Ismael Lo Tajabone “Te miro con la eternidad que me ofrece la selva. Aquí no existe el tiempo, sólo el espacio, que se enreda en tu belleza, esa que llevo seis días protegiendo”. |
|
Escrito por José A. Rey Dopico
|
|
“Ni siquiera podía reunir unas cuantas fuerzas para entender, para explicarse por qué entró allí con una persona a la que amaba más que a sí mismo para que alguien le dijera un par de horas después que tendría que aprender a vivir sin ella”. |
|
Escrito por José A. Rey Dopico
|
|
« Quiero entrar a su jaula de cristal, ella regala sus plumas y rueda la luna sobre la ciudad » (Un ave del paraíso, Javier Ruibal) “Entonces sucedió que no resistió más ese maltrato contra sí misma. Y decidió que desde ese momento se sentiría hermosa. Porque de ese modo tal vez conseguiría reflejarlo en los demás, como la luna”. |
|
Escrito por José A. Rey Dopico
|
|
« Hoy no quiero hablar de olvido de un refugio en soledad no pretendo que seas viento azotando las entrañas de mi ser. No pretendo lo imposible ver tu rostro reflejado en el mar y decirte que me pierdo si no estás. » (Larga canción, Gabriel Encinar) “Sí, me enamoraba verla moverse por mi casa. Es como si, de pronto, todos los objetos que en ella había cobrasen vida. Era un placer dejar morir las horas a su vera”. |
|
Escrito por José A. Rey Dopico
|
|
Samuel Barber Adaggio para cueda, op. 11 “Pero ahora los coches eran de muchos colores y Don Jesús observaba desde el pretil cómo huían hacia otros lugares, mezclándose con el verde frondoso de la sierra extremeña. Doña Rosa acudía cada noche a rescatarlo de su trance”. |
|
|
|
|